Dejemos a los niños ser niños un poco más de tiempo

Cuando logro pausar y reflexionar sobre Bellelli Educación, pienso en cada uno de los niños, maestras y familias que han formado parte y forman parte de esta gran comunidad de aprendizaje. Parecía una locura hace unos años y en este año que cumplimos 4 años de haber abierto la primera sede, hay tanto tanto de lo que puedo agradecer: las personas principalmente, pero también de todo lo que he podido aprender, equivocarme, luchar, celebrar, perder, movilizar, enamorar, transformar, apoyar, mover, negociar, sensibilizarme, pausar, crecer, reír, llorar, jugar....

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Sé lo exigente que soy y sé por qué lo hago, creo en este proyecto y creo en las personas que son parte de él y muchas otras que se van uniendo. Es evidente la razón por la que inició, es visible el espíritu detrás de Bellelli: un deseo fuerte de transformación, que trasciende las paredes de la escuela.

Hay algo por lo que quiero seguir luchando y es por el paso a la "escuela de grandes". En Bellelli creemos 100% que los niños deben vivir su infancia plena y llena de juego el mayor tiempo posible. Tendrán muchos años para estar en un aula tradicional, mientras no haya un cambio fuerte en el sistema educativo. Hay muchos estudios con estadísticas y razones muy buenas de por qué deben jugar y jugar lo más posible, para los que quieran verlo desde ese ángulo. Yo los invito a verlo desde los ojos de niños, desde el placer de jugar, inventar, soñar, tener muchos abrazos y besos diariamente, crear, jugar en el jardín, ensuciarse, vivir sus tiempos.... Las escuelas deben convertirse más como en el Kinder y no al contrario.

Por eso, una vez más vuelvo a las palabras de un gran amigo Sergio Spaggiari:

"Puede existir una educación que esté de parte de los niños y sus familias. Puede existir una escuela que satisfaga el derecho de los niños al juego, aprendizaje, a la emoción y al placer. La escuela, para las maestras, los niños, las familias, debe ser un 'lugar especial' adonde vivir bien."

¿Cuál es la prisa porque inicien ya en un sistema escolar tan formal?, ¿se dan cuenta que no hay vuelta atrás en el tiempo?, ¿por qué tantas escuelas no logran ver que los niños tienen una necesidad innata de moverse, jugar, explorar, maravillarse de lo cotidiano?

¿Sabían que el mejor tiempo para aprender a resolver problemas, a trabajar en equipo, a ser creativos, a entender las emociones, a manejar emociones, a escuchar el cuerpo, a probar experiencias nuevas es en la primera infancia? Entre más corto es el tiempo de ser niños, más les limitamos estas experiencias de aprendizaje que serán clave para el resto de sus vidas. Ahora es su tiempo de jugar de manera ilimitada, pero con responsabilidad. Los invitamos a leer este otro artículo relacionado: Preparamos A Los Niños Para La Vida, ¿Pero Están Listos Para La Escuela?

Artículo por: Carolina García, directora Bellelli

Exposición anual de los proyectos de los niños: Naturaleza y aprendizaje

 

Bellelli Educación inaugura este próximo viernes 2 de noviembre la exhibición llamada Naturaleza y aprendizaje: una declaración ciudadana, donde se presentarán los innovadores proyectos de 5 grupos de niños de 10 meses hasta 5 años. La muestra contiene obras plásticas, producciones en arcilla, instalaciones y fotografía, acompañados por textos que narran los procesos de aprendizaje de los niños y sus maestras.

 Exposición en Bellelli Santa Ana, 2018

Exposición en Bellelli Santa Ana, 2018

La curaduría de la exhibición está a cargo de Valeria Rodríguez, tiene un alto sentido estético y asemeja el recorrido que se haría en una galería de arte contemporáneo. La exposición busca sensibilizar a los visitantes sobre la importancia de incorporar y validar la naturaleza como elemento fundamental de la educación en todas las escuelas del país. Además, sobre la necesidad de potenciar una infancia y sociedad que ame, protege y comprende su entorno natural, como una práctica ciudadana. 

La muestra hace visibles los procesos creativos y de juego de los niños, en y con la naturaleza. La posibilidad de compartir la cotidianidad de nuestro proyecto educativo permite generar un diálogo interesante y provocador con las familias y visitantes sobre los beneficios físicos, emocionales, cognitivos y de salud mental de crecer rodeado de naturaleza. El contenido de la muestra está dividido en tres secciones, acorde a las edades de los niños: espacio natural como laboratorio de aprendizaje, material natural como recurso para el aprendizaje y currículum verde como una propuesta para el aprendizaje integral.

 Exposición en Bellelli Santa Ana, 2018.

Exposición en Bellelli Santa Ana, 2018.

 
¿Cuáles son algunos de los beneficios de generar proyectos vinculados a la naturaleza?

  • Aprender en y con la naturaleza tiene beneficios físicos, emocionales, cognitivos y de salud mental, tanto para niños como adultos.

  • Como comunidad educativa hemos tenido la oportunidad de profundizar en la exploración, sensibilización e investigación de la naturaleza con los niños de todas las edades.

  • Consideramos que amar, respetar y valorar la naturaleza es una práctica ciudadana que debe empezar desde los niños más pequeños, por lo que ofrecemos a los niños el tiempo para hacerlo.

  • Las prácticas ambientales que iniciamos en Bellelli llegan a impactar en muchos hogares y también le damos seguimiento a prácticas que inician en el hogar. 

  • Hemos aumentado el uso de material natural en los salones,  lo cual reduce el consumismo innecesario.

 Exposición en Bellelli Santa Ana, 2018

Exposición en Bellelli Santa Ana, 2018

 Guallas (Huellas) por Nido Verde Santa Ana, 2018

Guallas (Huellas) por Nido Verde Santa Ana, 2018

Lo importante en desarrollo infantil - Artículo de opinión en La República

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“Lo esencial es invisible a los ojos”. Esta frase de Antoine de Saint-Exupéry encierra un fuerte mensaje en relación con el tema del desarrollo integral de los niños y las niñas y abre esta interrogante: ¿qué es lo urgente y qué es lo importante en la vida infantil?


Siento una gran responsabilidad como educadora y como ciudadana el poder ofrecer una mirada y posición sobre el desarrollo de los niños, que no es tan visible, que no es comercial, que no encasilla, que no presiona, y que sí valora lo invisible, los vínculos, el lenguaje no verbal, los valores, la construcción conjunta de conocimiento y principalmente la felicidad de las personas.
Los padres de familia se enfrentan diariamente a un bombardeo de información sobre qué deben hacer con urgencia por sus hijos, sin dejarlos hacer y ser. 

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Les dicen que es importante comprarle cierto juguete plástico para aprender los números o colores. Les dicen que deben aprender todos los idiomas posibles desde bebés porque eso es lo que exige el mercado laboral y porque a esa edad es más fácil, les dicen que tienen que escuchar Baby Einstein para que sean genios, o recibir todas las clases de estimulación temprana para no quedarse atrás, entre otros ejemplos.


El ambiente les ha creado una necesidad de urgencia, que les ha cegado a muchos los ojos sobre qué es realmente lo esencial e importante en el desarrollo de los niños. Esto además se une con una fuerte presión social entre familias sobre cuál niño sabe más y más temprano, y cómo tener los niños mejores portados que existen, olvidando en muchas ocasiones que ellos fueron también niños y que saben cuáles son los placeres de la vida en esos años.

Si esa es la necesidad de urgencia creada, ¿adónde queda lo importante y lo que está de lado de los derechos de los niños? Muchos profesionales alzamos la voz por una crianza y educación distintas, que debería ser en realidad las que todos tengan y que principalmente una a personas en la búsqueda constante de las mejores prácticas y comprensión del desarrollo infantil. Personas que reconocemos la importancia de los primeros años de vida de los humanos, sabemos que el 80% del desarrollo cerebral sucede en los 0-3 años, defendemos los vínculos entre personas y la seguridad socioemocional de los niños, porque solo así pueden ellos aprender de sí mismos y del mundo. Profesionales comprometidos con el poder el juego, con el conectarse con la naturaleza y en ofrecerles tiempo libre a los niños. Está claro que esto no se “vende” a las familias, porque más que un producto es un proceso, son relaciones, confianza, tiempo y amor.

Por: Carolina García